El sonido que va dejando el filo de la indiferencia-un ataud enterrado en la pradera más verde
Enunciados que carecen de sentido-alucinaciones que se escabullen en mis sueños y hacen de las suyas
Reflejos de ambar que crecen muy dentro de mi-el marrón vitreo del mirar que solo yo conozco
Delirios inconscientes desgarrando mis entrañas-voces nauseabundas de mortuorios placeres
Perdones absurdos de intrincadas ilusiones-un enmarañado diamante que lentamente se cae a pedazos
Sonrisas inocentes de un fruto impío-alientos silenciados por mascaras inmundas
Y en la noche no hay nada más que esta soledad tan burda...

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