Se llevan los minutos la quietud que mi cuerpo desconoce y la absurda calidez del sol ha proclamado unas garras más afiladas.
¿Será que el silencio ha de aprisionarme en secreto?
Y detrás de las risas,
detras del cielo,
de las miradas,
del soneto de cada noche
y de mi cabello amarrado
detras de mis manos,
de mis sueños...
¿Habrá un monstruo para cada una de mis pesadillas?
O acaso el humo que deja el fuego del recuerdo dibuja mis desvelos con aquella figura roja y satinada que aún no sé si he rosado.
No camina,no habla,
sólo escribe...

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